A veces me pregunto cómo he llegado a sentir un rechazo profundo hacia cierto tipo de actitudes tradicionales que unos años atrás no me hubieran llamado siquiera la atención. Supongo que mi reacción ha sido una respuesta natural y espontánea a la misoginia que he visto en mi vida. Hay hombres que aman a las mujeres , las endulzan de piropos , las miman y reconocen su valía. Por desgracia , cada vez quedan menos , pero siguen existiendo caballeros en el sentido galante del término. Por el contrario , se está extendiendo en nuestra sociedad una actitud de rivalidad y desprecio hacia lo femenino visto desde la óptica masculina. Son hombres misóginos, que no aman a las mujeres , groseros y resentidos por experiencias anteriores.Son hombres que tienen miedo a las capacidades de las mujeres y prefieren menospreciarlas. A esos hombres sólo puedo recomendarles una sesión de terapia psicológica para que un profesional les suba la autoestima.Puedo recordarles que nacieron de una mujer, aunque les pese , y muchos de ellos están donde están porque las mujeres han sido cobardes y han preferido mantenerse en un segundo plano mientras ellos se convertían en protagonistas de la historia. El miedo , la inferioridad y el profundo sentimiento maternal de algunas mujeres los han transformado en lo que son: unos necios.