Algunos incultos de la periferia.
No me gustaría ser conocida como una
persona clasista y estirada. Dios me libre. No me gustaría ser recordada como
una persona egocéntrica y arrogante. Dios me libre. Pero así seré recordada
después de que ustedes lean estas cuantas frases que conforman mi artículo o
pensamiento escrito en plena tarde de invierno, con el frío metido entre los
huesos y el pensamiento hambriento de
nuevas ideas. Vivo en la periferia y, por diálogos entablados con vecinos y por
la poca asistencia de personas que tienen los actos culturales de mi barrio,
puedo afirmar que el grueso de su población tiene escaso interés por la
cultura.



