El
desencanto
Acostumbro a idealizarlo todo. Idealizo la vida, las personas que me
importan, mi vivienda y todo lo que me rodea y me hace feliz. Y cuando llega la
cruda realidad, el desencanto es evidente. Nadie ni nada es perfecto y es necesario vivir con
las imperfecciones. El desencanto es el peor de los sentimientos porque nos
devuelve a la inmensidad del vacío.



